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Samael Magnum.


Clavicula Samaelis ©
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ID-1-2025-192561

[Nouvelle Literario]

-Contrapunto literario-

 

Atribución:
Pornocrates, Félicien Rops, Belgium, 1896

 


[PROEMIO]

Durante mi infancia fui marcado con el rigor de la brujería por parte de una acérrima enemiga de la familia. De nombre Aura, el propósito de su nombre sugiere el conocimiento psíquico de sus ancestros, conocedores de secretos, brujos campesinos, vampiros psíquicos.

Yo, inocente e ingenuo desde el vientre materno, un niño sin defensa, recibí no la maldición, sino la bendición y la misericordia de entidades siniestras que imprimieron su lealtad en mi clavícula derecha. Desde entonces, mis sueños se convirtieron en deleitable terror, y las noches en desdoblamientos hacia escenarios soterrados de la creación. Allí interactué entre suburbios del astral: deslizándome entre efluvio de un éter desgarrado, quizá sanguino, asomándome a través de un velo carnal para discernir geometrías vivientes, visiones hipnagógicas que me enseñaron el terror de mis enemigos, simetrías ocultas, aristas invisibles.

En general, existencia bizarra del encriptado intelectual que me reveló sabiduría a causa de mi osadía: autoiniciarme. Desde entonces camino el Sendero de la Izquierda, sin líder, sin dios; incluso sin bautismo, un anarquista espiritual, pleno.

Hoy, en mi adultez, me rodea un colectivo de alimañas que se nombran a sí mismos como: ocultistas neo-cristianos y/o pseudo-científicos, practicantes supersticiosos que me atacan en forma multidimensional y que se esconden en el anonimato de su indignidad [iniquidad]. Charlatanes cuánticos que aseguran viajar en el tiempo para deslizarse hasta la prehistoria, pero que, sin embargo, no pueden impedir el nacimiento del asesino NAZI que purgó a la Europa de su presencia, asesino justo que los identificó como vampiros psíquicos que se alimentaban de la población alemana sometida por el yugo de la Segunda Gran Guerra. Alimañas psíquicas que prosperaban a costa del sufrimiento energético de una nación alemana endeudada. Entonces, ¡Etnocidio justificado!

Volviendo a mi asunto, con el pasar del tiempo, la persecución de presunta justicia de la enemiga, se ha degradado. En primera instancia convocó la brujería con Magia Negra Budista, la cual desarrollaba en forma anónima, soterrada, astuta, incluso marcial. Posteriormente y hasta la actualidad, ha convocado la brujería con Magia Negra Israelita, una variante del vampirismo psíquico cabalista, por parte de incontables adeptos, hienas escandalosas, egocéntricas e histriónicas, que dicen acceder a un remanente de memorias y de impresiones personales, de archivos akáshicos, lectura de periódicos olvidados y mohosos y otras carajadas equivalentes a traumas; secretos y diversas tonterías psíquicas superadas, que interpretan a la luz de su superchería colectiva, con las que incluso, pretenden la calumnia y el chantaje, jejeje, ¡los imbéciles!

Personalmente, me alineo con la visión de Heráclito, quien manifestó que todo fluye y que todo cambia, pues: “¡Nadie, se baña en las aguas del mismo río!”. Entonces, el misterio no se repite. Los eventos se desencadenan en una espiral de tiempo, sin retorno. Considerar que un grupo de investigadores psíquicos cierran círculos a su conveniencia, es arrogancia epistémica. Son Voyeristas Bollywoodenses. Deben saber que la película no se graba dos veces. A saber, se graban versiones random de propios y de fanáticos, cada uno desde su perspectiva caprichosa, pues como se sabe, la imitación es la forma más genuina de admiración.


Aquellos fanáticos de fin de semana, no asistieron al set de grabación en mi pasado lejano. No formaron parte de aquel guion de gnosis, Dirección ni Fotografía. No contribuyeron con su utilería, ni con su imaginería, no aportaron energía, no evocaron a los Inmortales, ni pronunciaron en Enoquiano. No se rigieron por los tránsitos astrofísicos ni astrológicos, entre otras circunstancias propicias de aquella ceremonia. En sus jornadas de investigación onírica -actual-, tan solo observan una versión amateur, tergiversada y difuminada de un DVD mal grabado, el glitch degenerado de baja calidad que proviene de la mente egocéntrica del líder de su logia, un cineasta voyerista, un burgués hipócrita, el Hechicero emisario de la traidora original.

El rito que desarrollé representó mi legítima autodefensa: A misericordia del Infierno accedí, un efecto bendito de esa traición familiar. Así pues, me alimenté de aquella enemiga, y de sus propios ancestros heredé conocimiento.


Aquel ritual de Magia Roja Ceremonial, no puede deshacerlo unos fanáticos del fin de semana. Los tratos que establecí con mi propia sangre ardiendo sobre el éter manifestó a seres inmortales, invisibles a mis ojos pero que sin embargo, movían mis pertenencias en mi estancia y me procuraban mensajes contundentes, para demostrar su guía y presencia tangible.


Nuestro convenio no puede ser destruido. Pactar fue nuestra libre voluntad.
Soy de su posesión preciada. Me siguen hasta la muerte.
Soy leal a mis compromisos.

-¡Mas reversa tiene un boyo, y el colmo, es un orgasmo!

Prueba de ello, los lustros que transcurren sin conseguir mi sometimiento. La degenerada enemiga y sus secuaces han desarrollado Brujería Budista, Kabbalah judía, San La Muerte argentina y mejicana, Palo Mayombe brasilera, conocimiento Zen y artes marciales orientales, entre otras supersticiones vulgares y mixturas religiosas de diversas culturas, pues, aquella traición andina, se manifiesta en diversas latitudes del planeta.

Osculum Obscenum !

Por mi parte, pactaría con el Infierno completo, ¡tan solo por variar!

Ad Nauseam !

Sopena de que soy cordial, me reitero como filósofo y humanista. Transgresor y oprobioso a los ojos de sus dioses. No obstante, libertino espiritual que no está atado a ninguna comunión, promesa o juramento. Es que ni siquiera, me ha bautizado la sangre de aquel pálido redentor, el zombie que ustedes incrustaron en el madero del Gólgota.

Yo, Samael: el semen de dios, conmemoro mi pacto con las entidades infernales del rito original. Omnipotente estratagema del Pandemonium. A el dedico y vierto constantemente mi lixiviado espiritual en el DAATH para fecundar a Lilith. Ensalzo los inéditos e irrepetibles atributos celestes que acompañaron la rigurosidad de aquel ritual, sangre de mi autosacrificio. Insumos inéditos e inevitables que sellaron mi entrada en el sendero de la mano izquierda. Sendero siniestro y solitario que me apartó del colectivo. Iniciación que no requirió de embajadores ni representantes de logias indeseables. Autoiniciación solitaria, fiera, pensada, firme, de bajo perfil y orgullosa, ausente de estereotipos e intereses mundanos.

Eliphas Levi habló de la Magia como: La ciencia de lo prohibido. Crowley proclamó que La verdadera voluntad es La Única Ley. Yo afirmo que La Clavícula Samaelis, llave inscrita en mi hueso, arrebatada del propio Salomón, es La Marca de la Cabra, en esta Era de Acuario.

En estado alterado de conciencia, Mephistopheles me decretó:

El conocimiento privilegiado a que tuvo acceso el Rey Salomón no abre los mismos senderos para todos. Aquel individuo que consiga abrir senderos con este bello arte, sencillamente presencia la manifestación de su propia voluntad en el ritual, la magia característica de su propia sangre, su propio ingenio, su dogma y su psique.

Decreto públicamente que mi compromiso con las entidades inmortales permanece intacto, renovado, incorruptible, pese al rigor del combate desventajoso y el eco de las risas de las hienas neo-cristianas y pseudo-científicas asustadas, enemigas ocultas que se reproducen como cucarachas, y que, paradójicamente, no pueden salvarse a sí mismas del infierno, destino colectivo post mortem que nos reunirá de nuevo, a donde os conduzco con el frío de mi sombra.

Seguido por plebe imprudente, camino hacia el infierno en pleno ejercicio de mi Albedrío.

 

Hail Clavicula Samaelis !


Hail Mephistopheles !


Ave Samael !

 

Samael Magnum.

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